
Estoy comenzando a tener un zoológico de mounstritos. Aparecen en mi pieza, debajo de pantuflas, alfombras, adentro de vasos de lápices, durmiendo en mis carteras, rellenando mis medias. Rompen en pedacitos la viruta, y a la noche escucho sus mordisquitos. Intentan esconderse, pero su pequeña deformidad los delata.
Estaba sentado en un galletita de avena, no me dí cuenta, y me lo comí. Me comí uno de los mounstritos. Tenía gusto a estrellas rosadas.
Ahora los estoy atrapando. Los agarro y los dibujo.